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          -LOS DIFÍCILES AÑOS CUARENTA EN LOPERA.



          Tras finalizar la guerra civil española(1936-1939), la economía nacional entró en una fase de estancamiento que se prolongó durante la práctica totalidad de los años cuarenta. La escasez de alimentos y la reducción de los salarios agrícolas de hasta un 40 por ciento marcaron la vida de la mayoría de los españoles. Las cartillas de racionamiento, que fueron puestas en vigor en Mayo de 1939, no desaparecieron hasta 1952. La Dirección General de Regiones Devastadas procedió en los años cuarenta a reconstruir la localidad, muy dañada por el conflicto bélico, y a construir nuevas viviendas junto al colegio público, conocidas popularmente como Casas Nuevas.

          Era la época del hambre, de las cartillas de racionamiento, de las colas ante los establecimientos de la Administración, del estraperlo, de la sobreexplotación de la mano de obra rural y de la acumulación de riqueza por parte de los medianos y grandes propietarios agrícolas. Especialmente duro fue el año 1945 conocido popularmente como el año del hambre. Los más viejos del lugar recuerdan con cierta tristeza aquellas penurias vividas junto a la hoguera de una destartalada casa que no disponía ni de retrete ni de los servicios básicos necesarios. Tal vez su relato no revista el rigor histórico y científico que pueda proporcionar un erudito. Quizás en sus recuerdos se entremezclen las fechas, los lugares e incluso los protagonistas. Pero el valor de esos testimonios supera con creces al de la bibliografía más exhaustiva de posguerra, porque ellos han padecido en su propias carnes todas estas circunstancias extremas.

          En los años 40 el problema de la escasez de alimentos adquiría en Lopera y resto de España tintes dramáticos. Una Comisión Médica, nombrada por el director general de Sanidad, anunciaba en el verano de 1941 casi 2.000.000 de muertes en toda España por «hambre o enfermedades relacionadas con la desnutrición» para el siguiente invierno. La capacidad agraria del país no había quedado tan mermada tras la Guerra Civil. Pero la política económica de Franco y el aislamiento de la nación terminaron por dinamitar una situación de por sí maltrecha.. El gobierno controlaba la distribución de las mercancías entre la población y asignaba a cada persona una cantidad concreta de los productos más escasos. Azúcar, arroz, aceite, pan,judías.... Todo estaba limitado. La adversidad se cebó como siempre con los más necesitados. Los ricos, los altos cargos y los más avispados supieron sacar provecho de la desgracia. Con la ley llegó también la trampa y el mercado clandestino marcó el rumbo de la sociedad española:el estraperlo .

          Cartilla de Racionamiento. La cartilla de racionamiento se componía de una serie de cupones con los que se podía adquirir 'determinadas' raciones de 'ciertos' alimentos en los establecimientos controlados por la Administración durante un 'período de tiempo' fijado. Demasiados condicionantes para acallar los estómagos vacíos de una población azotada por el hambre. Todo dependía de las existencias del país. La escasez generó una economía de trueque.Casi todo funcionaba mediante el intercambio de productos.

          Para algunos resulta fácil recordar como los caldos se hacían con un raquítico y 'sobado' hueso de jamón, que todos se peleaban por saborear. La dieta diaria se reducía a la ingestión de pan, patatas, legumbres, verduras, cereales y fruta. El que podía comer carne o pescado era un afortunado. El loperano F.M.B, de 72 años de edad, y que prefiere quedarse en el anonimato, me comenta como en Lopera por el año 1945 existían personas que incluso llegaban a comerse las cáscaras de naranja que se encontraban por la calle. El hambre era un fatal compañero. El pan constituía el alimento más importante y codiciado.La Junta Harino-Panadera decretaba por aquellos años las siguientes raciones de pan,de acuerdo con la categoría de las cartillas de racionamiento distribuidas:

          -Cartillas de 1ª Categoría:100 gramos.

          -Cartillas de 2ª Categoría:150 gramos.

          - Cartillas de 3ª Categoría: 200 gramos.

          El gobierno había fijado unos precios más bajos para los cereales que los del estraperlo, y los productores quisieron sacar 'tajada' de la situación, vendiendo en la clandestinidad la mayor parte de sus cosechas. Lo peor es que muchas de estas historias se fraguaban en connivencia con los altos cargos de la jerarquía franquista.

          Los salarios fueron marcadamente bajos en las tareas de escarda y limpieza de sementeras, durante el año 1942, donde tan sólo alcanzaron las 7,80 pesetas para el jornal diario del hombre, siendo el de las mujeres y menores de 18 años de 5,45 pesetas. Se trabajaba desde las primeras luces del día hasta prácticamente el anochecer. La regulación de la campaña de recolección de la aceituna 1946-1947 establecía que el trabajo de recogida se efectuaría siempre a destajo, exceptuando aquellos casos donde se demostrase la imposibilidad de su realización. Las cartillas de racionamiento se suprimieron el 22 de marzo de 1952, el Consejo de Ministros anunciaba que a partir del 1 de abril todas las personas podían adquirir libremente el pan que desearan.



          Bibliografía:

          - COBO ROMERO, FRANCISCO Y ORTEGA LÓPEZ, MARÍA TERESA. Franquismo y Posguerra en Andalucía Oriental. Universidad de Granada. 2005.

          - MARÍN MUÑOZ, ANTONIO. Posguerra en Lopera(1939-1950). Edición propia. Jaén. 2006.





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